Un informe del sistema financiero indicó que la morosidad de los hogares llegó al 11,2% y acumula 16 meses consecutivos de aumento.
La morosidad de las familias argentinas en el pago de préstamos y compromisos crediticios alcanzó el 11,2% en febrero y llegó a su nivel más alto en más de dos décadas, según datos del sistema financiero. El indicador acumuló 16 meses consecutivos de aumento en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo, el retroceso del empleo formal y las dificultades económicas que atraviesan numerosos hogares.
El escenario refleja un crecimiento sostenido del endeudamiento familiar y, de acuerdo con distintos análisis sectoriales, ya supera incluso los registros observados durante la pandemia. La situación impacta tanto en bancos como en plataformas de crédito y entidades financieras de todo el país.
La información detalló además que el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso registró diez meses consecutivos de suba y alcanzó los 5,1 puntos, un valor que ubica a los hogares dentro de la categoría técnica de “Fragilidad Familiar”.
Más deuda para gastos cotidianos
Según los analistas, el crecimiento de las carteras irregulares se concentra principalmente en créditos destinados al consumo diario y financiamientos de menor monto. Esto evidencia que muchas familias recurren al endeudamiento para cubrir necesidades básicas y gastos corrientes.
El diputado nacional Nicolás Trotta expresó preocupación por la situación y aseguró que “la morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos”.
Además, señaló que detrás de las estadísticas “hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes”.
Salarios e ingresos bajo presión
El aumento del endeudamiento se produce en medio de una pérdida sostenida del poder adquisitivo y una fuerte diferencia entre sectores laborales. Mientras algunos ingresos lograron sostenerse, otros quedaron rezagados frente a la inflación y el incremento de los costos básicos.
En ese contexto, distintos sectores advierten sobre el impacto que tiene el uso creciente del crédito como herramienta para afrontar gastos esenciales, especialmente en familias con menores ingresos y trabajadores afectados por la desaceleración económica.
Fuente: Inforama

