El resultado de las elecciones legislativas le dará a la oposición mayor poder para condicionar la agenda presidencial durante los últimos dos años de mandato.
El Partido Demócrata obtuvo el control del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, en una derrota para el oficialismo republicano que dejará al presidente Donald Trump frente a una oposición con mayor poder parlamentario durante los últimos dos años de su mandato. La nueva mayoría podrá bloquear proyectos, impulsar investigaciones sobre el Gobierno y frenar nombramientos de funcionarios y jueces.
El avance demócrata se extendió por varios estados tradicionalmente republicanos y estuvo acompañado por un resultado adverso para el partido de Trump en distritos que el mandatario había ganado con comodidad en las elecciones presidenciales de 2024.
Entre los factores que marcaron el voto aparecen el aumento del costo de vida, los aranceles y la guerra contra Irán, conflicto que impulsó los precios del combustible y profundizó el rechazo a la gestión presidencial.
El avance demócrata en los estados
Uno de los resultados destacados se registró en Maine, donde Troy Jackson derrotó a la senadora republicana Susan Collins y permitió a los demócratas sumar otro escaño en la Cámara alta.
También consiguieron triunfos en Kansas, Iowa, Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte y Ohio. En Kansas, el pastor metodista Adam Hamilton logró una victoria que puso fin a décadas sin un senador demócrata elegido por ese estado.
En Texas, James Talarico celebró su triunfo en la contienda por un lugar en el Senado y afirmó que había derrotado a “Goliat”. En ese mismo estado, Gina Hinojosa venció al gobernador republicano Greg Abbott y puso fin a décadas de control republicano de la gobernación.
Los demócratas también retuvieron bancas importantes, entre ellas la del senador Jon Ossoff en Georgia, y ampliaron su representación en la Cámara de Representantes en estados como Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey.
Trump reconoció la derrota
Tras conocerse los resultados, Trump adoptó un tono conciliador y aseguró que estaba “absolutamente dispuesto” a aceptar el resultado electoral, en declaraciones a The New York Times.
En una entrevista con Fox News, también reconoció el desempeño de sus adversarios: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo”, afirmó. Luego agregó que “lucharon con ahínco”.
El presidente intentó, sin embargo, distanciarse del resultado adverso de su partido. “No lo veo como un ataque personal”, sostuvo. También admitió que la guerra contra Irán contribuyó a la derrota republicana, aunque defendió la campaña militar.
Horas más tarde, volvió a cuestionar el resultado y aseguró en redes sociales que los republicanos habrían ganado “por goleada” si él hubiera sido candidato. Además, reiteró su amenaza de utilizar el veto presidencial frente a las leyes que apruebe el Congreso bajo control demócrata.
Qué cambia para el Gobierno de Trump
La nueva mayoría legislativa permitirá a los demócratas ejercer un control directo sobre la agenda del Gobierno. Entre sus herramientas estarán el bloqueo de proyectos de ley, la posibilidad de obstaculizar nombramientos de altos funcionarios y jueces y la apertura de investigaciones parlamentarias.
Entre los temas que podrían quedar bajo revisión aparecen la guerra contra Irán, la aplicación de las leyes migratorias y las acusaciones de corrupción contra integrantes de la administración.
El representante demócrata Robert Garcia, quien asumirá la conducción del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, anticipó el tono que podría adoptar la oposición al publicar en redes sociales una advertencia dirigida a los republicanos: “Contraten abogados”.
Por su parte, el líder de la bancada demócrata en la Cámara baja, Hakeem Jeffries, celebró los resultados y afirmó que el movimiento político de Trump, conocido como MAGA, está “en fuga de costa a costa”.
El resultado electoral abre una nueva etapa en la relación entre la Casa Blanca y el Congreso. Con el control de las dos cámaras, los demócratas tendrán herramientas para condicionar las decisiones del presidente durante la etapa final de su mandato.
Fuente: Inforama

