Las proyecciones económicas privadas para el cierre de septiembre encendieron las luces de alarma en el piso de la macroeconomía. Tras semanas de relativa estabilidad, los relevamientos de las principales consultoras del mercado coinciden en que la inflación general del noveno mes del año se ubicará en torno al 2% mensual, perforando hacia arriba las previsiones previas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que confecciona el Banco Central.

El factor determinante para este leve rebrote se concentró en el tramo final del mes. La fuerte presión en el rubro de Alimentos y Bebidas —con aumentos destacados en verduras, carnes y lácteos— combinada con el retoque de última hora en el precio de los combustibles implementado por YPF, terminó por desvirtuar las estimaciones más optimistas.

Las góndolas no tregua: alimentos por encima del nivel general

Aunque la inflación general muestre una tendencia contenida cerca de los dos puntos porcentuales, la dinámica de la canasta básica refleja una velocidad superior. En la medición del INDEC correspondiente al mes previo, la división de Alimentos y Bebidas había registrado el mayor peso sobre el IPC general con 0,36 puntos porcentuales de incidencia, aventajando a rubros de peso como servicios y gastronomía. La historia promete repetirse en el dato oficial que se conocerá a mediados de octubre.

Las consultoras privadas ratifican esta tensión en el consumo masivo:

  • Analytica: Mantiene una proyección general del 2% para el mes, pero detectó que el promedio de cuatro semanas en alimentos y bebidas escaló al 2,8%. El rubro de verduras, tubérculos y legumbres encabeza los incrementos con un salto promedio del 12,8%, seguido por las frutas con un 3,8%.
  • LCG: En su informe del 24 de septiembre, la firma constató que los alimentos se aceleraron un 1,7% solo en la cuarta semana, acumulando tres semanas consecutivas en terreno positivo. En el promedio mensual, el segmento trepó al 2,7% (0,9 puntos por encima de la semana previa), impulsado principalmente por verduras (3,9%), panificación y cereales (2,1%) y carnes (1,1%), con más del 50% de la canasta relevada registrando remarques.
  • EcoGo: Estima de forma preliminar un IPC general del 2%. Dentro del hogar, los alimentos subieron un 2,2%, mientras que la modalidad consumida fuera del hogar avanzó un 1,7%, consolidando una suba del rubro de 2,1%.
  • Econviews: Registró un avance más moderado en supermercados durante la última semana (0,8%), con alzas en lácteos (0,9%) y almacén (0,8%), acumulando una variación mensual del 0,9% en ese canal específico.

El desacople con el REM y el factor combustible

Este escenario tomó por sorpresa las previsiones iniciales del mercado. La última encuesta del REM elaborada por el Banco Central —que reunió la visión de 47 analistas entre el 27 y el 31 de agosto— anticipaba una mediana de 1,8% para septiembre, mientras que el grupo de mejores pronosticadores (Top 10) preveía un 1,7%.

A la aceleración de los productos de primera necesidad se le sumó un imponderable sobre el cierre de la última semana: el ajuste en los surtidores. El pasado 25 de septiembre, YPF hizo efectivo un incremento promedio del 1% en los precios de los combustibles en todo el país. La petrolera estatal explicó que la medida responde a su esquema de buffer vigente desde abril, diseñado para absorber las fluctuaciones del precio internacional del crudo desencadenadas por la profundización del conflicto en Medio Oriente.

El panorama para el último trimestre

De confirmarse el dato del 2% en las planillas del INDEC, la trayectoria inflacionaria obligará a reajustar los cálculos para la recta final del año. El mercado proyectaba una curva descendente constante: 1,7% para octubre, 1,6% para noviembre y un rebote técnico de 1,8% en diciembre para cerrar el año en una cifra cercana al 30% acumulado.

Sin embargo, el comportamiento de los alimentos en la última quincena demuestra que el piso del 2% continúa ofreciendo resistencia, dejando al Gobierno ante el desafío de consolidar la pauta de desaceleración sin desatender los costos de la cadena agroalimentaria ni el traslado a precios de la energía.

Fuente: Catamarca Ya