Un informe de UNICEF reveló que en 2024 nacieron 413.135 bebés, frente a los 777.012 registrados en 2014. El organismo advierte que el cambio demográfico plantea nuevos desafíos para las políticas de infancia.

Argentina atraviesa un fuerte cambio demográfico: los nacimientos cayeron un 47% entre 2014 y 2024, al pasar de 777.012 a 413.135, según un nuevo informe de UNICEF basado en datos oficiales de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones en Salud (DEIS). El organismo advierte que la reducción de la natalidad, que llevó a la fecundidad a niveles históricamente bajos, plantea nuevos desafíos para las políticas de salud, educación, cuidados y protección de la infancia.

El dato marca un cambio profundo en la dinámica reproductiva del país. En 2024 Argentina registró una cantidad de nacimientos similar a la de 1948, pero con una población de mujeres en edad fértil tres veces mayor.

El informe “Natalidad en Argentina. Descenso reciente y perspectivas”, elaborado por UNICEF, señala que el punto de inflexión se produjo alrededor de 2014. Hasta ese momento, la fecundidad se mantenía en torno a los 2,3 hijos por mujer, pero luego comenzó una caída acelerada.

La fecundidad también alcanzó niveles históricos

Según UNICEF, la tasa global de fecundidad estimada para 2024 fue de 1,5 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional, calculado en aproximadamente 2,1 hijos por mujer. El organismo también señala que el último dato disponible de la serie ubica la fecundidad en 1,3 hijos por mujer, cerca del umbral considerado de fecundidad ultrabaja.

La caída no se explica por una sola causa. Entre los factores señalados aparecen la reducción de la fecundidad adolescente, la postergación de la maternidad y la disminución de la cantidad de hijos en las edades jóvenes, una tendencia que no está siendo compensada con un aumento suficiente de nacimientos en edades posteriores.

A esto se suman las condiciones económicas, laborales, habitacionales y la organización de las tareas de cuidado, que también pueden influir en las decisiones reproductivas.

No todas las provincias tuvieron la misma caída

La reducción de los nacimientos se produjo en todo el país, pero con diferentes intensidades según el territorio.

Santa Cruz registró la caída más pronunciada, con un 56% menos de nacimientos, seguida por la Ciudad de Buenos Aires y Jujuy, ambas con una disminución del 53%.

En el otro extremo, Misiones tuvo el descenso más moderado, con una caída del 33%. También se registraron bajas en Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco.

Para UNICEF, estas diferencias muestran que la transformación demográfica no puede analizarse únicamente a partir de un promedio nacional.

Carolina Aulicino, oficial de Política Social de UNICEF Argentina, sostuvo que la baja fecundidad avanza sobre “un mapa provincial muy desigual” y que esta configuración obliga a orientar las políticas hacia las provincias, departamentos y grupos sociales que presentan mayores necesidades.

También existe una brecha según el nivel educativo

El informe identifica diferencias en la fecundidad de acuerdo con el nivel educativo de las mujeres.

Las mujeres que completaron la secundaria presentan las tasas de fecundidad más bajas, mientras que las mayores tasas se observan entre quienes no alcanzaron a completar ese nivel educativo.

Esta diferencia forma parte de un escenario más amplio de desigualdades sociales y territoriales que, según UNICEF, deberá ser considerado al momento de planificar las políticas destinadas a la infancia.

¿Por qué nacen menos bebés?

Para UNICEF, no existe una única explicación para el descenso.

La reducción de los embarazos adolescentes y la postergación de la maternidad son algunos de los factores centrales. Sin embargo, el organismo advierte que el descenso de la fecundidad entre las mujeres jóvenes no está siendo compensado posteriormente.

También aparecen cuestiones vinculadas con el acceso a la vivienda, el empleo, las condiciones económicas y la distribución de las tareas de cuidado.

El debate, de esta manera, no se limita a si las personas quieren o no tener hijos, sino también a las condiciones que encuentran para concretar sus proyectos familiares.

Menos nacimientos no significa menos necesidades

Uno de los principales planteos de UNICEF es que una menor cantidad de niños no implica automáticamente una menor demanda de políticas públicas.

Por el contrario, el organismo considera que las cohortes de nacimiento más pequeñas pueden ser una oportunidad para mejorar la calidad de los servicios, ampliar la cobertura de primera infancia, fortalecer el seguimiento y reducir las brechas territoriales.

El informe proyecta que, si se mantiene la tendencia, para 2036 habrá casi un millón menos de niñas y niños que en la actualidad. Al mismo tiempo, plantea que podría producirse un repunte de la fecundidad a partir de 2030, aunque el escenario dependerá de cómo evolucione la tendencia demográfica.

La transformación también modifica las prioridades de las políticas públicas. Con menos nacimientos, el desafío será determinar dónde nacen los niños, en qué hogares, bajo qué condiciones materiales y con qué acceso a salud, educación, cuidados y protección social.

Un fenómeno que también se observa en otros países

La caída de la fecundidad no es exclusiva de Argentina. Durante los últimos 25 años, la tasa global de fecundidad disminuyó alrededor de un 21% a nivel mundial.

Sin embargo, el descenso argentino se encuentra entre los más pronunciados de la región. UNICEF ubica a Argentina y Chile entre los países latinoamericanos con mayores reducciones, con caídas del 42% y 43%, respectivamente. Uruguay registró una disminución del 36% y Brasil del 28%.

El escenario plantea así una transformación que va más allá de la cantidad de nacimientos: Argentina tendrá una población infantil más pequeña, pero las necesidades de esos niños continuarán dependiendo de las condiciones sociales y económicas en las que crezcan.

Para UNICEF, la oportunidad está en anticipar ese escenario y utilizar el cambio demográfico para mejorar la cobertura y calidad de las políticas destinadas a la primera infancia.

Fuente: Inforama