Este 21 de abril de 2026 se cumple el primer aniversario de la muerte de Jorge Mario Bergoglio, el argentino que hizo historia como el papa Francisco.
Más allá de las reformas estructurales en el Vaticano, Francisco será recordado en redes sociales como el primer «Pontífice Viral».
Supo entender que, en el siglo XXI, el mensaje de fe no solo se transmitía desde el balcón de la Plaza de San Pedro, sino a través de la pantalla de un smartphone para adaptarse a los nuevos lenguajes. Su estrategia de comunicación, que combinó la profundidad teológica con la brevedad de un posteo, creó una huella digital imborrable.
A continuación, repasamos las frases que marcaron tendencia -especialmente, entre los jóvenes- y que, a un año de su muerte, siguen siendo motor de búsqueda y reflexión, presentadas en su contexto histórico y documental.
De «¡Hagan lío!» a no ser «administradores de miedos, sino emprendedores de sueños»
El camino de Francisco en el ecosistema digital comenzó con una premisa clara: la cercanía.
Apenas iniciado su pontificado en 2013, durante su primer Ángelus, lanzó una de sus sentencias más buscadas: «El Señor nunca se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos»
Esa misma semana, en una audiencia con la prensa, sentó las bases de su gestión al exclamar: «¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!», un registro que puede consultarse en las crónicas del Vaticano.
Ese mismo año, Francisco rompió el molde de la comunicación institucional. En su histórica visita a la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en 2013, arengó a los jóvenes argentinos con un «¡Hagan lío!», una frase que se convirtió en el eslogan de toda una generación y que consta en su discurso oficial.
Poco después, en su extensa entrevista con el P. Spadaro, definió su visión eclesial con una metáfora poderosa: «La Iglesia es un hospital de campaña».
Con el tiempo, su mensaje se volvió más global y urgente. En 2015, al publicar la encíclica Laudato si’, instaló en el buscador de millones el concepto de la «Casa común», refiriéndose al planeta.
Para 2019, demostró su dominio de los códigos juveniles en Panamá al definir a la Virgen María como la «influencer de Dios», según consta en la vigilia de la JMJ.
La pandemia de 2020 nos dejó la imagen más potente de su era: un hombre solo bajo la lluvia en la Plaza de San Pedro, sentenciando en su Urbi et Orbi que «Nadie se salva solo».
Ya en sus últimos años, abordó temas de agenda social con firmeza; en 2022, durante una entrevista con CNN Portugal, afirmó que «incluir a la mujer no es una moda feminista, es un acto de justicia».
Finalmente, sus mensajes en la JMJ de Lisboa en 2023 sellaron su testamento digital. Su grito de «¡Todos, todos, todos!», refiriéndose a la apertura de la Iglesia, y su invitación a los universitarios a no ser «administradores de miedos, sino emprendedores de sueños», disponibles en el archivo vaticano, resumen la esencia de un Papa que no temió al algoritmo para hablarle al corazón del mundo.
Fuente: Catamarca Ya

