Moderna y Merck generaron una onda expansiva en los mercados financieros tras divulgar resultados alentadores en torno a un tratamiento personalizado contra el melanoma basado en tecnología de ARN mensajero. El anuncio provocó que las acciones de Moderna se catapultaran un 87% durante las operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que los papeles de Merck avanzaron cerca del 8%.
El ensayo clínico de fase 3, denominado INTerpath-001, incluyó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo en estadios IIB a IV que habían sido intervenidos quirúrgicamente. La investigación comparó los efectos de intismeran autogene —una vacuna de ARNm diseñada individualmente— administrada junto con pembrolizumab (el principio activo de Keytruda) frente al uso exclusivo de Keytruda.
Los resultados mostraron mejoras significativas en la supervivencia libre de recurrencia y en la supervivencia libre de metástasis a distancia. Los pacientes que recibieron la combinación permanecieron más tiempo sin que el cáncer reapareciera ni se propagara hacia otros órganos, comparado con quienes utilizaron solo la inmunoterapia.
El funcionamiento de esta vacuna descansa en un proceso singular. Los médicos analizan una muestra del tumor extirpado en busca de mutaciones propias de cada paciente. Una vez identificadas esas alteraciones, seleccionan los neoantígenos —características tumorales que el sistema inmunológico puede reconocer— y diseñan una vacuna de ARNm personalizada que instruye a las células para fabricar proteínas capaces de generar una respuesta inmunitaria contra esas anomalías.
En junio de 2026, ambas compañías habían presentado datos de seguimiento a cinco años del ensayo de fase 2b KEYNOTE-942, donde la combinación logró una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte y una baja del 59% en el riesgo de metástasis a distancia o muerte, en comparación con Keytruda en solitario.
En el nuevo estudio, las empresas confirmaron que se alcanzaron los objetivos primarios establecidos, aunque aún no han publicado públicamente las cifras detalladas. Ambas laboratorios reportaron que no surgieron nuevas señales de seguridad y que la tolerabilidad resultó consistente con investigaciones anteriores.
El panorama clínico se amplía considerablemente: Moderna y Merck tienen en marcha nueve ensayos adicionales de fase 2 y fase 3 con intismeran autogene y Keytruda para otros tipos de cáncer, incluyendo tumores de pulmón, vejiga y riñón.
El impacto en los mercados fue inmediato. Reuters reportó que durante las operaciones previas a la apertura, las acciones de Moderna llegaron a subir aproximadamente un 90%, mientras que los papeles de Merck avanzaron unos 7,5%. El entusiasmo trascendió a otras empresas del sector: BioNTech y Novavax también registraron ganancias en las operaciones previas.
La reacción del mercado refleja las expectativas sobre el potencial comercial de una terapia que, si logra aprobación regulatoria, podría representar un producto de enorme relevancia para ambas compañías. Para Moderna, significa una oportunidad de demostrar que su plataforma de ARNm —que cobró visibilidad durante la pandemia de COVID-19— tiene aplicaciones más allá de las enfermedades infecciosas. Para Merck, abre la posibilidad de expandir el alcance de Keytruda, uno de sus medicamentos oncológicos más estratégicos.
Fuente: Inforama

