Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA advierte sobre el deterioro de las condiciones de vida durante la vejez. El investigador Eduardo Donza explicó las causas y señaló el impacto de los bajos ingresos y el aumento de los costos de salud.
El 46% de los hogares no logra cubrir los gastos de los adultos mayores, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) que analiza las condiciones de vida durante la vejez. En diálogo con Catamarca a Diario, de Radio INFORAMA 94.9, el sociólogo e investigador Eduardo Donza explicó que la situación combina ingresos jubilatorios que pierden poder adquisitivo, mayores costos de salud y una creciente dependencia de las familias para sostener a las personas mayores.
El informe, denominado “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”, pone el foco en una problemática que, según Donza, no responde solamente a la coyuntura económica actual, sino que tiene características estructurales.
Jubilaciones que pierden frente a los gastos
Donza explicó que una de las principales dificultades está relacionada con la diferencia entre los ingresos que reciben los adultos mayores y el costo de vida.
“La situación de los adultos mayores es una situación de la coyuntura, pero también estructural, compleja”, señaló el investigador durante la entrevista.
Según explicó, la mayoría de los ingresos de las personas mayores proviene de las jubilaciones, pero esos haberes resultan cada vez más insuficientes frente a los gastos necesarios para sostener la vida cotidiana.
El investigador puso especial énfasis en la composición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que se utiliza para actualizar los ingresos, y sostuvo que la estructura de gastos utilizada para calcularlo quedó desactualizada respecto de las necesidades actuales de los adultos mayores.
De esta manera, se produce un desfasaje entre lo que reciben los jubilados y lo que deben pagar cada mes. “Entonces, ahí se genera un desbalance”, resumió.
El costo de la salud, otro de los principales problemas
La situación se vuelve más compleja cuando se incorporan los gastos vinculados con la salud. Con el avance de la edad, aumenta la necesidad de acceder a consultas, medicamentos, tratamientos y otros servicios médicos.
“Cuando uno más edad tiene, necesita los servicios de salud”, explicó Donza.
El investigador detalló que existen diferencias importantes según el nivel socioeconómico. Mientras algunos adultos mayores realizan esfuerzos para mantener una prepaga, otros dependen de obras sociales o de la cobertura de PAMI.
En todos los casos, sin embargo, advirtió sobre dificultades vinculadas con el costo y la calidad de las prestaciones.
También mencionó el impacto de los medicamentos y señaló que existen tratamientos que anteriormente tenían una cobertura mayor y que actualmente representan un gasto significativo para los jubilados.
Esta situación, según Donza, también genera consecuencias sobre el bienestar emocional: el deterioro de las condiciones materiales y las dificultades para acceder a tratamientos pueden traducirse en “malestar psicológico”.
Menos ingresos y más responsabilidades para las familias
La pérdida de poder adquisitivo de los adultos mayores también repercute sobre sus familias. En algunos hogares, los hijos u otros familiares deben aportar dinero para cubrir gastos que la jubilación no alcanza a afrontar.
Pero el fenómeno también puede darse en sentido inverso.
“En los casos muy extremos, el adulto mayor es el que ayuda al resto de los familiares cuando están desocupados, o tienen un trabajo extremadamente precario”, explicó el investigador.
De esta manera, la jubilación puede convertirse en un ingreso fundamental para sostener a todo el grupo familiar, especialmente en los hogares de menores recursos.
Adultos mayores que deben seguir trabajando
Donza también advirtió que los bajos ingresos jubilatorios pueden obligar a muchas personas mayores a continuar trabajando. “Los bajos ingresos obligan a los adultos mayores a continuar en la vida activa”, sostuvo.
El investigador describió distintas estrategias utilizadas por personas que no logran cubrir sus necesidades: desde trabajos informales hasta actividades de venta, reciclado u otras tareas que permitan generar ingresos adicionales.
Según explicó, algunos adultos mayores también deciden retrasar su jubilación porque pasar a cobrar un haber jubilatorio implicaría una reducción significativa de sus ingresos.
“Los indicadores empeoran”
Al comparar distintos períodos, el investigador señaló que varios indicadores vinculados con las condiciones de vida de los adultos mayores muestran un deterioro.
“En general los indicadores empeoran”, afirmó Donza, aunque remarcó que los datos deben ser analizados teniendo en cuenta que se trata de una problemática de carácter estructural.
En ese sentido, recordó que las dificultades económicas atraviesan distintas etapas políticas y gobiernos de diferentes orientaciones.
“Hemos pasado gobiernos de diferentes tendencias y pensamientos políticos económicos”, sostuvo, y agregó que desde 2001 en adelante nunca se logró eliminar completamente la pobreza por ingresos.
Una problemática que excede a los adultos mayores
Para Donza, las dificultades que atraviesan las personas mayores forman parte de un problema más amplio relacionado con las políticas de protección social y el rol del Estado.
El investigador sostuvo que existe una creciente transferencia de responsabilidades hacia las familias para atender a niños, personas con discapacidad y adultos mayores.
“Tendríamos que tener políticas protectoras, de cobertura, donde el Estado tenga alguna responsabilidad con respecto a eso”, planteó.
Según explicó, el objetivo debería ser que las políticas públicas permitan aliviar a las familias y garantizar mejores condiciones de vida para quienes necesitan mayores niveles de cuidado.
Una situación que requiere respuestas de largo plazo
El informe de la UCA plantea así un escenario en el que envejecer está cada vez más atravesado por las desigualdades económicas y sociales. Los ingresos insuficientes, el aumento de los gastos de salud, las dificultades de cobertura y la necesidad de recurrir a las familias forman parte de una problemática que, según Donza, no puede explicarse solamente por la situación económica de un momento determinado.
“Esto es una cuestión estructural”, remarcó el investigador.
El desafío, planteó, pasa por generar políticas de protección que permitan que los adultos mayores puedan atravesar esta etapa de la vida con ingresos suficientes, acceso efectivo a la salud y una menor dependencia económica de sus familias.
Fuente: Inforama

