Mientras crecen las presiones sobre las reservas internacionales, el Fondo Monetario Internacional aún no definió el aval al desembolso de US$2000 millones clave para el plan económico argentino. Las metas incumplidas y el riesgo país ponen tensión sobre el acuerdo.
El Gobierno argentino sigue a la espera de dos pasos cruciales del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr el esperado desembolso de US$2000 millones.
Tras el nuevo acuerdo firmado en abril bajo el programa de Facilidades Extendidas (EFF), el Fondo aún no completó la primera revisión técnica. Solo después de ese análisis se publicará el staff level agreement o acuerdo técnico preliminar, requisito para enviar el tema al Directorio Ejecutivo del organismo.
«Primero, las conversaciones entre el equipo y las autoridades deberán concluir y se deberá alcanzar un Acuerdo a Nivel de Personal. Una vez que esto suceda, presentaremos la documentación a nuestra Junta Directiva para su revisión», explicó Julie Kozak, vocera del FMI, en su última conferencia.
Aunque la funcionaria aclaró que todavía no hay fecha para la reunión del Directorio, prometió mantener informados sobre los avances en las conversaciones.
El riesgo de las metas incumplidas y la posibilidad de un waiver
El proceso está atravesado por las dificultades económicas de la Argentina. En junio, el país incumplió la meta de acumulación de reservas, mientras que las proyecciones indican un déficit de cuenta corriente cinco veces superior al estimado inicialmente.
Por eso, se especula con que el FMI podría otorgar un waiver (perdón) por el incumplimiento de objetivos, para habilitar finalmente el giro de los US$2000 millones. Sin embargo, Kozak evitó confirmar esa posibilidad: «Dado que las conversaciones están en curso, no voy a especular sobre la posibilidad de exenciones ni sobre qué se discute».
El impacto en las reservas y en el riesgo país
La falta de divisas genuinas se transformó en un punto crítico. Para el mercado financiero, el bajo ritmo de acumulación de reservas no solo complica la relación con el FMI, sino que amenaza con demorar la baja del riesgo país, clave para atraer inversiones y acceder a los mercados internacionales.
«El ritmo de acumulación de reservas sigue siendo modesto y está lejos de alcanzar la meta comprometida. Esto podría no ser un problema en la relación con el FMI (asumimos que los waivers serán habilitados), pero entendemos que sí implicará un lastre para la baja del riesgo país», señalaron desde la consultora LCG.
Según sus cálculos, el Gobierno necesitaría sumar US$5000 millones vía deuda o compras en el mercado cambiario durante el segundo semestre y otros US$9500 millones en el último trimestre de 2025 para cumplir sus compromisos.
Las reservas actuales y el desafío de duplicarlas
Las cifras oficiales reflejan las dificultades para robustecer el Banco Central (BCRA). A fines de marzo, el ministro de Economía, Luis Caputo, estimó que tras el acuerdo con el FMI, las reservas brutas alcanzarían US$50.000 millones. No obstante, el viernes pasado cerraron en US$41.739 millones, aún lejos del umbral prometido.
Expertos de Adcap evaluaron que el nivel adecuado de reservas, según métricas del FMI, debería situarse entre US$57.800 millones y US$78.700 millones. Hoy, descontando el swap con China, las reservas cubren solo entre el 36% y el 49% de ese rango.
«Un objetivo razonable de punto medio podría ser US$68.000 millones. Eso implicaría más que duplicar las reservas actuales», advirtieron desde la firma.
Las definiciones del FMI, clave para el futuro económico
Mientras el reloj corre hacia la fecha límite, el Gobierno apuesta a cerrar la primera revisión técnica con el FMI y asegurar el giro de fondos para reforzar las reservas y sostener la estabilidad económica. El resultado de estas negociaciones será decisivo no solo para la relación con el organismo, sino para el frente financiero argentino en pleno año electoral.