El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió con dureza a la amenaza comercial del mandatario estadounidense Donald Trump, quien anunció un arancel del 50% a los productos brasileños como represalia por el juicio al exmandatario Jair Bolsonaro.

En una carta dirigida a Lula, Trump calificó el proceso judicial como una “vergüenza internacional” y acusó al gobierno brasileño de “atacar la libertad electoral y de expresión”.

La respuesta de Lula no tardó en llegar: “Brasil no aceptará ser tutelado por nadie. Mucho menos por un expresidente que niega la democracia y quiere imponer condiciones comerciales por razones ideológicas”.

Trump presiona con la economía por el juicio a Bolsonaro

En su misiva, Trump aseguró que los aranceles “no solo se deben al déficit comercial”, sino también al proceso judicial por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, en el que Bolsonaro está acusado. “Lo están tratando como a un criminal cuando fue un líder respetado a nivel internacional”, expresó el republicano, al tiempo que pidió que se “termine esta caza de brujas”.

Además, el expresidente estadounidense criticó la actuación del Supremo Tribunal Federal de Brasil, al que acusó de emitir “órdenes de censura ilegales” contra plataformas digitales de EE.UU.

Amenaza de represalias si Lula responde con aranceles

Trump también advirtió que si Brasil decide aplicar medidas en represalia, EE.UU. duplicará su castigo comercial: “Cualquiera que sea el número que usted elija para aumentar sus aranceles, lo agregaremos al 50% actual”, sostuvo. Y agregó que podría revisar las tasas “según la relación bilateral”.

Guerra comercial global: Brasil no es el único objetivo

La escalada de Trump no se limita a Brasil. En los últimos días, anunció nuevos aranceles contra países como Japón, Corea del Sur, Malasia, Sudáfrica, Indonesia y hasta Filipinas, en una ofensiva comercial que entrará en vigor el próximo 1° de agosto.

En ese contexto, el mensaje de Lula reafirma la soberanía de Brasil frente a lo que considera una ofensiva política encubierta con argumentos económicos: “No vamos a retroceder ante ninguna amenaza. Defenderemos nuestras instituciones, nuestra democracia y nuestro lugar en el mundo”.